El significado de la ópera
Título: El significado de la ópera
Título Original: (What Opera Means, 2018)
Autor: Christopher Wintle
Editorial:
Acantilado
Colección: El Acantilado
Copyright:
© 2018, Christopher Simon Wintle y Kate Felicity Hopkins
© 2026, Francisco López Martín y Vicent Minguet (de la
traducción)
© 2026, Quaderns Crema, S.A. (de esta edición)
Edición: 1ª Edición: Junio 2026
ISBN: 9791387964306
Tapa: Blanda
Etiquetas: arte ensayo música literatura inglesa ópera Wagner historia de la música crítica artística interpretación retórica artes escénicas no ficción reflexiones
Nº de páginas: 471
Argumento:
¿Qué hace que una ópera siga interpelando al espectador siglos después de su estreno? ¿Dónde reside su verdadero significado: en la música, en el libreto, en la escena o en la experiencia de quien la contempla? A partir de estas preguntas, Christopher Wintle ofrece una amplia reflexión sobre la naturaleza del género operístico a través de medio centenar de ensayos que combinan la historia cultural, el análisis musical, la psicología y la teoría de la interpretación. Desde los experimentos fundacionales de Jacopo Peri hasta las creaciones de George Benjamin, pasando por algunos de los principales compositores del género, como Mozart, Verdi, Wagner, Bizet, Richard Strauss, Weill, Prokófiev o Britten, el autor recorre más de cuatro siglos de historia de la ópera para mostrar cómo cada obra responde a un contexto histórico concreto y adquiere nuevos significados en cada representación.
A medio camino entre la crítica especializada y la divulgación, este volumen invita a redescubrir el gran repertorio operístico desde perspectivas tan diversas como la retórica, el psicoanálisis, la puesta en escena o la recepción del público. Constituye, por ende, una excelente puerta de entrada para comprender uno de los géneros más ricos y complejos de la tradición artística occidental.
Opinión:
Pocas editoriales españolas han reunido en los últimos años un conjunto tan sólido de ensayos musicales como Acantilado, capaz de interesar al mismo tiempo al especialista y al simple aficionado. Pienso, por ejemplo, en las magníficas aproximaciones a Beethoven por parte de Jan Swafford o Donald Francis Tovey; en los libros de Ian Bostridge -desde el espléndido "Pensar y cantar" hasta su apasionante lectura del "Viaje de invierno" de Schubert-; en estudios de enorme rigor, como "Las canciones completas de Hugo Wolf" de Richard Stokes, "El universo musical de Bach" de Christoph Wolff o "El Réquiem de Mozart" de Miguel Ángel Martín, por mencionar algunos de los más recientes; o incluso, si se me permite ampliar un poco el foco, en uno de mis libros predilectos de la editorial: "Filosofía y consuelo de la música" de Ramón Andrés. A esa misma familia se une ahora "El significado de la ópera", un volumen que reúne medio centenar de textos de Christopher Wintle, profesor emérito de Música en el King's College de Londres y durante veinte años crítico musical del Times Literary Supplement. Buena parte de estos ensayos nacieron como conferencias o colaboraciones para la Royal Opera, la BBC o distintas publicaciones británicas, antes de ser reunidos y cuidadosamente editados por Kate Hopkins, responsable de contenidos de ópera de la Royal Opera House. El resultado, en lugar de conformar una historia de la ópera o un manual al uso, ofrece una reflexión genuina y muy personal sobre un género que, en su imbricación de música, literatura y teatro, parece haberse resistido a abordajes más sistemáticos.
En el prefacio mismo del libro, páginas antes de ofrecer su particular definición de la ópera, Wintle enuncia su convicción de que ninguna ópera puede comprenderse del todo si se analiza únicamente a partir del libreto, de la partitura o de su representación escénica. Teniendo en cuenta que la esencia del género (él lo definirá como "un campo de fuerzas irreductible que comprende tres elementos: la música dramatizada, el drama musicalizado y el poder transfigurador de ambos al trabajar de modo conjunto") viene necesariamente determinada por el encuentro entre lenguajes disímiles, propone en consecuencia un sistema de categorías que permitirían iluminar distintos aspectos del género, sin necesidad de agotarlos todos. Quedan fuera, de hecho, los aspectos más técnicos de la música, como la versificación, la dicción, la armonía o la instrumentación, que el autor parece haber aplazado para una futura segunda parte.
El volumen se organiza, pues, en siete grandes bloques, cada uno de los cuales aísla una categoría de análisis y propone varios estudios de casos concretos. Por ejemplo, la primera parte está dedicada al estudio de la ópera en relación con sus fuentes literarias y culturales, para lo cual propone interesantísimas lecturas de obras capitales del canon (entre ellas constan "Tristán e Isolda" de Wagner, "La flauta mágica" de Mozart y "Aida" de Verdi). A continuación, una segunda parte recoge cinco artículos que se interrogan acerca del género al que pertenecen obras tan representadas como "La traviata" (¿acaso un drama burgués?) o "Falstaff", ambas de Verdi. Este es, junto con Wagner, el autor más presente a lo largo del ensayo, pues también los siguientes capítulos -dedicados al estilo, a los principios y finales, a la invención, a la psicología y a la representación- nos acercan a su producción operística, en concreto a "Don Carlo(s)", "Simon Boccanegra", "Un baile de máscaras", "Otelo", "El trovador" y "Rigoletto". La presencia de Wagner, desde su "Tannhäuser" hasta "El oro del Rin" y "El ocaso de los dioses", viene a compensar esa evidente predilección, junto con obras de Strauss ("El caballero de la rosa"), Britten ("Muerte en Venecia", "La violación de Lucrecia"), Offenbach ("La bella Helena"), Händel ("Ariodante"), Rameau ("Les Fêtes d'Hébé"), Stravinsky ("Edipo rey") o Debussy ("Peleas y Melisande"), entre tantos otros.
A lo largo de la lectura se percibe, naturalmente, que muchos de estos capítulos nacieron para circunstancias muy distintas, con fluctuaciones inevitables en el tono y el grado de detalle. Sin embargo, uno de los mayores aciertos de Wintle consiste precisamente en haber conseguido integrar ese material heterogéneo en un discurso sorprendentemente cohesionado. Sin abandonar en ningún momento la "Retórica" de Aristóteles, que parece ser su referencia primordial, el ensayo mantiene siempre una misma preocupación, que no es otra que comprender de qué manera la ópera produce significado y por qué continúa interpelándonos siglos después de su nacimiento. No todos los capítulos despertarán el mismo interés en todos los lectores, pero el conjunto termina convirtiéndose en uno de esos libros a los que apetece regresar con frecuencia, no tanto para leerlos de principio a fin como para consultar una determinada obra o un problema concreto. Pocas virtudes mayores puede tener un ensayo de estas características: la de acabar ocupando un lugar permanente en la biblioteca de un aficionado a la ópera.
Darío Luque
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Comentario de los lectores:
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