Anika entre libros

rojo y negro

Ficha realizada por: Patricia Rubiera
rojo y negro

Título: rojo y negro
Título Original: (le rouge et le noir, 1830)
Autor: Stendhal
Editorial: Espasa Calpe


Copyright: © Henry Beyle, 1830
© Espasa Calpe, 1985
Traducción de Juan Bravo Castillo
1ª Edición este formato, Marzo 2012 ISBN: 9788467039429
Etiquetas: autores clases sociales clásicos crítica social escritores estadounidenses literatura americana literatura estadounidense literatura norteamericana norteamericanos realismo religión romanticismo sociología

Argumento:

Julian Sorel es el hijo de un humilde carpintero en la Francia del siglo XIX, su ambición es procurarse una posición social mejor que la que tiene por su familia. Se convertirá en el profesor de los hijos del alcalde de Verrières y en amante de su mujer y logrará ser reconocido entre la burguesía de la época gracias a sus lisonjas. Pero nada es bastante para Julian, que se hará seminarista para seguir ascendiendo y mezclarse con los políticos. La ambición, el amor, el afán desmedido de notoriedad le llevarán a una situación límite que desembocará en tragedia.

Opinión:


Reseñar un clásico siempre es complicado, todo se ha dicho antes y cada uno tiene su propia idea de qué es lo más interesante de la obra en cuestión. Pero cuando el clásico ha sido el modelo a seguir por grandísimos autores, inaugura movimientos literarios y se convierte en ejemplo de cientos de cosas, es imposible decir nada nuevo, por eso “Rojo y negro” no es sólo lo que aquí digo, probablemente me quedaré corta a la hora de intentar resaltar los mil y un detalles de esta obra cumbre de la literatura francesa.
 
Stendhal pretendía escribir una novela que captara la situación de Francia a principios del siglo  XIX, describiendo sus clases sociales, la política, conspiraciones, las artimañas del clero, una historia que pusiera de manifiesto la hipocresía de la sociedad. Lo logró con creces pero además, en su desarrollo, inaugura el realismo en la literatura marcando las pautas de la literatura posterior en los siguientes cincuenta años. “Rojo y negro” describe, recrea, plasma los ambientes con tal fidelidad que es imposible no recrearse en sus descripciones, mordaces en ocasiones, sarcásticas otras, pero siempre detallistas y hermosas, en absoluto recargadas, más bien sobrias en contraste con la opulencia del ambiente descrito. Todo esto bajo el halo del Romanticismo imperante, alejado ya de lugares tétricos y lóbregos, pero empapado de presagios funestos, personajes que como el protagonista están en constante búsqueda de la felicidad pero su propio egoísmo, su ambigüedad moral, les impide alcanzarla de forma plena.

En un momento en que el poder de la burguesía es cada vez mayor Stendhal convierte a Julian en un inconformista a la vez que en un hipócrita, anhela aquello que detesta ya que tiene que enmascarar sus auténticos ideales pero, al mismo tiempo, le conviene rodearse de gente influyente creyendo erróneamente que una vez alcanzada la posición deseada podrá mostrarse tal y como es, convirtiéndose “Rojo y negro” en un excelente retrato de la hipocresía burguesa, hedonista en grado sumo, arribista sin remedio y sorda a todo aquello que no beneficiara sus intereses. Para ello el autor utiliza un lenguaje puramente objetivo y en las contadas ocasiones en las que él se dirige al lector, ni juzga ni alecciona, simplemente señala.

De esa misma objetividad hace gala a la hora de construir los personajes; basándose en las características de la acomodada, afectada y vacía burguesía francesa crea unos personajes definidos, egocéntricos a todas luces que terminan por ser presa de sus actos. La profundidad psicológica de la historia es determinante para entender el trágico destino al que Sorel se ve abocado, apreciar a las personas no por lo que realmente son sino por lo que representan, medrar a base de lisonjas y engaños, creerse en posesión de una superioridad moral frente a los que le rodean, son los pecados que Julian tendrá que purgar duramente, los mismos que afectan a esa clase social a la que él pretende acceder. Al no pertenecer ni por derecho ni nacimiento a ese ambiente no logra manejar perfectamente los hilos que allí se mueven y termina pagándolo, es la manera del autor de expresar que ese círculo cerrado no abre sus brazos a cualquiera enteramente y que dado el caso le volverá la espalda sin pestañear.

Toda esta conjunción de detalles y recursos culminan en una particular expresión de la justicia que cercena de manera radical las contradicciones de un ser que se mueve entre dos aguas incapaz de aceptar sus limitaciones y, en cierto modo, su destino.

Sí, reseñar un clásico es complicado y probablemente me he dejado muchas cosas en el tintero. Lo mejor que se puede hacer con “Rojo y negro” es sumergirse en sus páginas y disfrutar de su inmortalidad para darnos cuenta de que casi dos siglos después de su aparición el mundo sigue lleno de muchos Julian Sorel que a base de mentiras logran su puesto en la sociedad y les dejamos hacer mientras no hagan mucho ruido. 

Patricia Rubiera

Frases de esta opinión pueden utilizarse libremente en otros medios para promoción del libro, siempre que no se varíe y se mencionen al autor de la misma y al medio anikaentrelibros.com

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