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La puntada subversiva: El bordado y la creación de lo femenino

Ficha realizada por: Violeta Lila
La puntada subversiva: El bordado y la creación de lo femenino

Título: La puntada subversiva: El bordado y la creación de lo femenino
Título Original: (The Subversive Stitch. Embroidery and the Making of the Feminine, 1984)
Autor: Rozsika Parker
Editorial: Akal
Colección: Arte y estética


Copyright:

© Rozsika Parker, 1984
© Ediciones Akal, S. A., 2026 para lengua española

Traducción: Jesús Espino Nuño y Ana Useros Martín
Ilustraciones: B/N
Edición: 1ª Edición: Mayo 2026
ISBN: 9788446058618
Tapa: Blanda
Etiquetas: arte ensayo feminismo mujeres cultura libros ilustrados literatura inglesa historia del arte textil no ficción
Nº de páginas: 320

Argumento:

El lector tiene entre sus manos uno de los grandes libros de la historia del arte feminista, en el que su autora decidió llevar a cabo una reevaluación de la relación recíproca entre las mujeres y una de las prácticas artísticas más injustamente menospreciadas como es el bordado. Con ello, el arte de la aguja salió del ámbito privado femenino para pasar al mundo de las bellas artes, lo que supuso un gran avance en la historia y la crítica del arte, y ayudó no solo a captar el interés de artistas contemporáneas como Louise Bourgeois y Tracey Emin, sino a promover la emergencia de nuevos artífices, tanto mujeres como hombres. De la mano de, entre otras fuentes, revistas femeninas, cartas o novelas, sin olvidar, por supuesto, las propias obras, Roszika Parker rastrea desde la Edad Media hasta el siglo XX cómo la separación que se fue forjando entre el bordado, considerado cada vez más un trabajo artesanal, y las bellas artes pasó a ser un factor importante para marginar el trabajo femenino. Asimismo analiza la naturaleza contradictoria de lo que supuso esta práctica para las mujeres: cómo ayudó a inculcar un ideal de feminidad sumisa, al tiempo que les proporcionaba una fuente de creatividad inmensamente placentera que ayudaba a establecer vínculos entre ellas.

 

Opinión:

 

Hay libros que llegan para entretener, otros para enseñar y algunos, muy pocos, consiguen cambiar la manera en la que observamos aquello que siempre había permanecido delante de nuestros ojos. Y eso es exactamente lo que consigue "La puntada subversiva. El bordado y la creación de lo femenino".

Considerada desde hace décadas una obra imprescindible dentro de la historia del arte feminista, llega por fin al lector español gracias a Akal en una cuidada edición traducida por Ana Useros Martín y Jesús Espino Nuño, haciendo accesible un ensayo que continúa siendo una referencia para comprender la estrecha relación entre el arte, la sociedad y la construcción de la identidad femenina.

Rozsika Parker no escribe únicamente sobre bordado. Sería un error acercarse a esta obra pensando que se trata de un libro dirigido exclusivamente a quienes sienten interés por las labores textiles. Lo que la autora propone va mucho más allá: utiliza el bordado como hilo conductor para reconstruir siglos de historia y demostrar cómo una práctica artística que en otros tiempos gozó de prestigio acabó relegada al ámbito doméstico y asociada casi exclusivamente a las mujeres, perdiendo el reconocimiento que durante mucho tiempo había tenido.

Con un impresionante trabajo de documentación, basado en cartas, poemas, testimonios, obras de arte y numerosas fuentes históricas, Parker realiza un recorrido que comienza en la Edad Media y llega hasta el siglo XX. A través de este viaje descubre cómo el bordado fue evolucionando al mismo ritmo que cambiaban las ideas sobre la feminidad, la educación de las mujeres y el lugar que debían ocupar dentro de la sociedad.

Lo más interesante de "La puntada subversiva" es la manera en que pone de relieve la contradicción que siempre acompañó al bordado. Durante generaciones, esta disciplina fue utilizada como una herramienta para educar a las niñas en valores como la paciencia, la obediencia, la delicadeza y la resignación. Aprender a coser formaba parte de la formación considerada adecuada para una mujer, convirtiéndose casi en un símbolo de virtud y buena conducta. Sin embargo, ese mismo espacio impuesto por la sociedad terminó ofreciendo a muchas mujeres un medio para expresarse, desarrollar su creatividad e incluso dejar constancia de pensamientos, emociones e inquietudes que difícilmente habrían encontrado otra vía de manifestación.

Es precisamente esa dualidad la que convierte este ensayo en una lectura tan enriquecedora. Parker demuestra que una misma actividad podía servir tanto para reforzar los modelos tradicionales de feminidad como para cuestionarlos desde dentro. La aguja y el hilo dejaron de ser únicamente herramientas domésticas para convertirse, en numerosas ocasiones, en un lenguaje silencioso de resistencia.

A medida que avanzan los capítulos, el lector comprende que la historia del bordado es también la historia de la consideración que la sociedad ha otorgado al trabajo realizado por las mujeres. Resulta especialmente interesante el análisis que realiza sobre la separación entre las llamadas bellas artes y las artes decorativas. Mientras disciplinas como la pintura o la escultura eran elevadas a la categoría de gran arte y asociadas al talento masculino, el bordado iba siendo relegado progresivamente al ámbito de la artesanía, perdiendo prestigio precisamente cuando pasó a identificarse casi exclusivamente con el trabajo femenino.

La autora desmonta con enorme solidez muchos prejuicios que todavía sobreviven en torno a esta disciplina. Basta contemplar las obras que analiza para comprender el extraordinario dominio técnico, la creatividad y la complejidad artística que esconden muchas piezas textiles. No resulta difícil entender por qué este ensayo contribuyó a que el bordado comenzara a ser valorado de nuevo dentro de la historia del arte y despertara el interés de numerosas artistas contemporáneas.

Otro aspecto especialmente destacable es la enorme capacidad de Parker para relacionar los cambios sociales, políticos y religiosos con la evolución de los motivos representados en los bordados. Cada época deja su huella en los tejidos, reflejando las preocupaciones, creencias y valores dominantes del momento. El libro demuestra que estas piezas no son simples objetos decorativos, sino auténticos documentos históricos capaces de revelar cómo vivían, pensaban y sentían quienes las realizaron.

Aunque buena parte del estudio se centra en el ámbito británico, las reflexiones que plantea trascienden ese contexto y permiten comprender procesos similares que se produjeron en otros lugares de Europa. Muchas de las cuestiones que aborda siguen plenamente vigentes en la actualidad: la escasa valoración de determinados trabajos tradicionalmente asociados a las mujeres, la dificultad para reconocer determinadas formas de creación artística o el debate sobre qué disciplinas merecen ser consideradas arte.

La edición de Akal merece también una mención especial. La publicación por primera vez en castellano de esta obra supone recuperar un ensayo fundamental que durante demasiado tiempo permaneció fuera del alcance de buena parte de los lectores españoles. La traducción es fluida y permite seguir con facilidad un texto que, pese a su indudable rigor académico, mantiene una lectura sorprendentemente accesible para cualquier persona interesada en la historia del arte, la historia de las mujeres o el estudio de la cultura material.

El volumen se completa con una selección de imágenes en blanco y negro procedentes del Victoria and Albert Museum, que ayudan a contextualizar muchas de las piezas analizadas. Aunque su función es principalmente ilustrativa, enriquecen la lectura y permiten apreciar la extraordinaria riqueza del patrimonio textil al que hace referencia la autora a lo largo de la obra.

Lo que más me ha gustado de esta lectura es comprobar cómo algo aparentemente cotidiano puede esconder una historia tan profunda y compleja. Después de leerlo resulta imposible volver a contemplar un bordado de la misma manera. Detrás de cada puntada aparecen siglos de tradición, de aprendizaje, de creatividad, de imposiciones sociales y también de pequeñas conquistas personales. Parker consigue que comprendamos que el hilo no solo unía tejidos; también entrelazaba vidas, transmitía conocimientos y conservaba la memoria de generaciones enteras de mujeres.

Nos encontramos ante una obra imprescindible para quienes aman el arte, la historia y los estudios sobre la mujer, pero también para cualquier lector dispuesto a descubrir cómo las manifestaciones culturales más humildes pueden contener una enorme carga simbólica y social. Este ensayo demuestra que el bordado nunca fue una actividad menor. Fue arte, fue lenguaje, fue memoria y, en muchas ocasiones, también fue una forma silenciosa de resistencia.

La obra nos invita a mirar el pasado desde una nueva perspectiva y a reconocer el valor de tantas creadoras cuyo trabajo permaneció relegado durante siglos a un segundo plano. Gracias a ensayos como este comprendemos que recuperar esa memoria no significa únicamente hacer justicia con el pasado, sino también ampliar y enriquecer nuestra comprensión del arte, la historia y las formas en que ambos han sido construidos. Se trata de una lectura apasionante, rigurosa y profundamente reveladora que demuestra la vigencia del pensamiento de Rozsika Parker y explica por qué su obra continúa siendo una referencia imprescindible dentro de la historia del arte feminista.

Maravilloso.

 

Violeta Lila 

 

 

 

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