El cosmos en el arte: Del sistema solar a los confines del universo
Título: El cosmos en el arte: Del sistema solar a los confines del universo
Título Original: (El cosmos en el arte: Del sistema solar a los confines del universo, 2026)
Autores: Inés Pérez Teresa, Miguel Querejeta
Editorial:
Akal
Colección: Grandes temas
Copyright:
© Miguel Querejeta e Inés Pérez Teresa, 2026
© Ediciones Akal, S. A., 2026
Edición: 1ª Edición: Marzo 2026
ISBN: 9788446057390
Tapa: Dura
Etiquetas: arte astronomía mitos ciencia civilizaciones divulgación ensayo universo libros ilustrados literatura española pensamiento historia del arte estudio artístico sistema solar humanidad no ficción
Nº de páginas: 408
Argumento:
Desde la noche de los tiempos, el ser humano se ha sentido atraído por las estrellas y por fenómenos tan diversos como eclipses, supernovas o cometas, a los que ha intentado dar una explicación y, sobre todo, una representación. La interrelación entre arte y astronomía es muy estrecha y se remonta a las más antiguas civilizaciones, sin duda porque tanto la contemplación e interpretación del cielo nocturno como la elaboración de una obra de arte son, ambas, experiencias profundamente humanas que comparten la fascinación por el mundo y sus secretos. Este libro nos ofrece una magnífica muestra de cómo la astronomía alimenta el mundo del arte y cómo el arte sirve para interpretar el firmamento. Los autores despliegan aquí su amplísima cultura, tanto en materia de astronomía como en historia del arte, para llevarnos de la mano en un doble viaje: desde las civilizaciones más remotas hasta el siglo xxi, y desde el sistema solar hasta las galaxias más lejanas.
Opinión:
El libro "El cosmos en el arte. Del sistema solar a los confines del universo", escrito por Miguel Querejeta e Inés Pérez Teresa y publicado por la editorial Akal, propone una forma distinta de mirar el cielo: no solo como un objeto de estudio científico, sino también como una fuente inagotable de creación artística. Se trata de una obra de gran formato, cuidadosamente editada, que invita al lector a detenerse, observar y pensar el universo desde una perspectiva doble, donde la ciencia y el arte se complementan y se enriquecen mutuamente.
Desde las primeras páginas, el libro deja claro un principio fundamental: la relación entre el ser humano, el cielo nocturno y la creación artística es tan antigua como la propia cultura. Tal como se sugiere en el prólogo, contemplar el firmamento y producir arte son experiencias profundamente humanas que comparten una misma raíz: la necesidad de comprender el mundo, de interpretarlo y de dotarlo de significado. Esta conexión no es un fenómeno reciente, sino un hilo continuo que atraviesa civilizaciones enteras.
A partir de esta idea, la obra se organiza como un recorrido amplio y progresivo que abarca tanto la historia como la inmensidad del universo. El lector inicia el viaje con una reflexión sobre la relación entre arte y astronomía a lo largo del tiempo, para después adentrarse en los principales cuerpos celestes del sistema solar: el Sol como fuente de vida y símbolo cultural, la Luna como objeto de mitos y observación científica, y los planetas, cada uno con su propia historia de descubrimiento y representación.
Este recorrido continúa hacia los fragmentos más pequeños del sistema solar, como cometas y asteroides, para después expandirse hacia el estudio de las constelaciones. En esta parte, el libro adquiere un carácter especialmente cultural, ya que las constelaciones no solo se analizan desde la astronomía, sino también desde su significado simbólico y artístico. El lector viaja a través de las estaciones del año observando cómo el cielo cambia, cómo distintas civilizaciones han interpretado las mismas estrellas de maneras muy diversas, y cómo esas interpretaciones han quedado reflejadas en mapas, obras y relatos.
Posteriormente, la obra amplía aún más su mirada hacia la Vía Láctea, las galaxias y la estructura a gran escala del universo, cerrando así un movimiento que va de lo cercano a lo inconmensurable. Este desplazamiento constante del sistema solar al cosmos profundo no es solo físico, sino también conceptual: el libro invita a pensar en cómo la humanidad ha intentado representar lo que, por su propia naturaleza, parece inabarcable.
Uno de los aspectos más destacados de la obra es su riqueza visual. A lo largo de sus páginas se despliega una extraordinaria colección de imágenes que funcionan como un segundo lenguaje narrativo. Manuscritos antiguos, dibujos históricos como los de Galileo, obras de grandes artistas de la pintura, mapas celestes de distintas culturas, objetos simbólicos de museos internacionales y fotografías astronómicas modernas conviven en un mismo espacio. Desde las observaciones tempranas de Saturno o la Luna hasta las imágenes obtenidas por sondas espaciales y telescopios como Cassini, Voyager o el telescopio espacial James Webb, el libro muestra cómo la representación del universo ha evolucionado al mismo ritmo que nuestra capacidad de observarlo.
Me encantó ese diálogo entre imágenes científicas y artísticas, que refuerza una de las ideas centrales del libro: la astronomía no solo describe el universo, sino que también lo traduce visualmente y, en ese proceso, se aproxima inevitablemente al arte. De la misma manera, el arte no solo representa el cielo, sino que también contribuye a interpretarlo, a dotarlo de emoción, simbolismo y profundidad cultural.
El estilo de los autores se caracteriza por un equilibrio notable entre claridad y rigor. Sin caer en un lenguaje excesivamente técnico, consiguen explicar conceptos complejos de manera accesible, lo que hace que la lectura resulte fluida incluso para quienes no tienen formación científica previa. Al mismo tiempo, el tratamiento histórico y artístico aporta una riqueza contextual que amplía el valor del contenido y lo convierte en una experiencia de aprendizaje más amplia que la simple transmisión de datos.
Otro aspecto, amigo lector, que creo que debo destacar es la forma en que el libro articula el conocimiento: no se trata de capítulos aislados, sino de un recorrido continuo que conecta épocas, disciplinas y formas de pensamiento. Desde las primeras civilizaciones hasta las teorías contemporáneas sobre la formación de galaxias, la obra construye un puente entre pasado y presente, entre observación y representación, entre ciencia y creatividad.
No, este no es únicamente un ejemplar sobre astronomía ni solo sobre historia del arte, sino una propuesta híbrida que invita a mirar el universo con una sensibilidad distinta. Su lectura deja una impresión duradera: la de haber realizado un viaje doble, exterior e interior, en el que el conocimiento del cosmos se entrelaza con la capacidad humana de imaginarlo.
Ya para terminar, déjame decirte que, cuando cierres el libro, no solo habrás aprendido sobre planetas, constelaciones o galaxias, sino que también habrás recorrido la historia de cómo el ser humano ha intentado dar forma visual y simbólica a lo infinito. Y es en ese punto donde la obra adquiere su mayor fuerza: al mostrarnos que el cielo también refleja nuestra propia condición humana.
Un diez.
Violeta Lila
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Comentario de los lectores:
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