Armonía de las esferas
Título: Armonía de las esferas
Título Original: (The Harmony of Spheres: A Sourcebook of the Pythagorean Tradition in Music, 1992)
Autor: Joscelyn Godwin
Editorial:
Atalanta
Colección: Imaginatio Vera
Copyright:
© De la introducción: Joscelyn Godwin
© De la traducción: María Tabuyo y Agustín López
© Ediciones Atalanta, S.L.
Ilustraciones: Color y B/N
Edición: 1ª Edición: Marzo 2026
ISBN: 9788493651022
Tapa: Dura
Etiquetas: Grecia clásica ciencia ensayo filosofía universo música libros ilustrados literatura inglesa Matemáticas pensamiento filósofos cosmología no ficción
Nº de páginas: 625
Argumento:
Durante siglos, científicos y filósofos han concebido el universo como un mecanismo fijo, matemático y musical. Pero ¿qué significa la Armonía o Música de las esferas?
«Este libro intenta dar respuesta a esta pregunta», dice Godwin, «en la medida en que es posible contestar a ella a través de la palabra impresa.» Esta compilación de textos puede entenderse como un largo comentario al pasaje del Timeo de Platón en el cual se describe cómo el Demiurgo forjó el Alma del Mundo dividiendo la sustancia primordial en intervalos armónicos. Esta obra traza la historia completa de esta idea desde sus orígenes clásicos hasta sus más modernas reinterpretaciones.
Todos los autores de este libro comparten la intuición de la escuela pitagórica de que hay una estructura musical en el cosmos y una esencia cósmica en la música. Así lo confirman Platón, Plinio el Viejo, Nicómaco de Gerasa, Teón de Esmirna, Ptolomeo, Censorino, el autor de los himnos órficos, San Atanasio, Arístides Quintiliano, Macrobio, Boecio, Hunayn, Aureliano de Réome, Juan Escoto Eriúgena, Regino de Prün, Ikhwan al-Safa, Al-Hasan al-Katib, Isaac ben Abraham, Jacques de Lièges, Ugolino de Orvieto, Giorgio Anselmi, Isaac ben Haim, Marsilio Ficino, Ramis de Pareja, Pico della Mirandola, Franchino Gafori, Francesco Giorgi, Heinrich Glarean, Gioseffo Zarlino, Johannes Kepler, Robert Fludd, Athanasius Kircher, Angelo Berardi, Andreas Werckmeister, Isaac Newton, Jean-Philippe Rameau, Saint-Martin, Hugo von Dalberg, Fabre d'Olivet, Peter Singer, Albert von Timus, Isaac Rice, Saint-Yves d'Alveydre, Azbel, Marius Schneider y Rudolf Haase.
Opinión:
"Armonía de las esferas", en su segunda edición dentro de la colección Imaginatio Vera de la editorial Atalanta, se afirma como una de esas obras que no solo reúnen materiales, también restituyen una forma de pensar hoy casi extinguida. Joscelyn Godwin organiza aquí una vasta tradición que, durante siglos, concibió el universo como una totalidad inteligible a través de proporciones musicales. La premisa resulta extraña para la sensibilidad contemporánea, aunque precisamente en esa distancia reside gran parte de su interés.
La obra se articula en torno a un núcleo fundacional bien definido. El pasaje del Timeo de Platón en el que el Demiurgo ordena el Alma del Mundo mediante intervalos armónicos funciona como punto de partida y como eje secreto de toda la compilación. Desde allí se despliega una constelación de textos que no dejan de dialogar con esa escena originaria. La idea de que el cosmos responde a una estructura musical, y que esa estructura encuentra su reflejo en el alma humana, atraviesa cada una de las páginas, adoptando formas diversas según el contexto histórico y cultural.
Basta recorrer el índice del volumen para apreciar con claridad la ambición del proyecto. La primera gran sección, dedicada a la Antigüedad, reúne nombres fundamentales como Platón, Plinio el Viejo, Nicómaco de Gerasa, Teón de Esmirna o Ptolomeo, junto a figuras como Macrobio o Boecio, en cuyos textos se consolidan las bases de la llamada música mundana. La segunda sección, centrada en el Medievo, incorpora autores latinos, árabes y hebreos, entre ellos Juan Escoto Eriúgena, los Hermanos de la Pureza o Isaac ben Abraham, mostrando hasta qué punto esta concepción del universo fue compartida y reelaborada en distintas tradiciones intelectuales.
El recorrido continúa con el Renacimiento, donde figuras como Marsilio Ficino, Pico della Mirandola o Gioseffo Zarlino reactivan el legado pitagórico en clave humanista, estableciendo nuevas correspondencias entre el orden cósmico y la experiencia sensible. En la sección dedicada al Barroco aparecen nombres como Johannes Kepler, Robert Fludd o Athanasius Kircher, en quienes la especulación armónica convive con los primeros desarrollos de la ciencia moderna. El volumen se cierra con un apartado que abarca la Ilustración y el Romanticismo, extendiéndose incluso hasta el siglo XX, con autores que van desde Isaac Newton y Jean-Philippe Rameau hasta Rudolf Haase, lo que permite observar la persistencia, a veces marginal, de esta tradición en contextos intelectuales cada vez más dominados por el pensamiento científico.
En total, cuarenta y ocho textos configuran una especie de archivo de la imaginación occidental. Cada uno de ellos está precedido por una introducción de Godwin que orienta la lectura, sintetiza los puntos clave y establece conexiones con el conjunto. Este aparato crítico cumple una función decisiva, ya que permite transitar materiales de gran densidad conceptual sin perder de vista el hilo conductor. A ello se suma una cuidada selección de ilustraciones, junto con un aparato de notas y una bibliografía que refuerzan el carácter de obra de referencia.
La traducción de María Tabuyo y Agustín López Tobajas contribuye de manera notable a la legibilidad del conjunto. El equilibrio entre fidelidad y claridad facilita el acceso a textos que, en muchos casos, pertenecen a tradiciones filosóficas y lingüísticas muy alejadas entre sí. El resultado es una lectura exigente, aunque sostenida por una prosa que evita la opacidad innecesaria.
El libro no está pensado para una lectura rápida ni lineal. Su extensión y su carácter acumulativo pueden generar una sensación de reiteración, sobre todo cuando distintas épocas vuelven sobre los mismos principios con variaciones mínimas. Esa reiteración, sin embargo, revela la persistencia de una intuición que se resiste a desaparecer. Lo que cambia no es la idea de fondo, sino su modo de articularse en sistemas de pensamiento cada vez más complejos o más tensionados por el avance de la racionalidad moderna.
Y es que, amigo lector, este ejemplar ofrece algo más que una historia de la música especulativa. Permite asomarse a un mundo en el que conocer implicaba establecer correspondencias, descubrir analogías y leer el universo como una red de relaciones significativas. A lo largo de sus páginas, además, quien se acerque a él se maravillará con las bellas ilustraciones, tanto a color como en blanco y negro, que embellecen el volumen y acompañan con acierto el recorrido por esta tradición intelectual. Frente a la fragmentación del saber contemporáneo, el libro recupera una visión unitaria en la que la música, la matemática, la cosmología y la experiencia humana forman parte de un mismo orden.
Parte esencial del valor del volumen se encuentra en la amplitud de su selección y en la coherencia de su propuesta. Godwin no se limita a reunir textos, sino que construye una perspectiva desde la cual se comprende por qué la idea de una armonía universal ha ejercido una fascinación tan duradera. El resultado es una obra que exige tiempo y atención, pero que recompensa al lector con una inmersión profunda en una de las tradiciones más sugestivas del pensamiento occidental.
Grandioso.
Violeta Lila
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Comentario de los lectores:
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