Anika entre libros

El juez Aurelio

Ficha realizada por: Diego Palacios
El juez Aurelio

Título: El juez Aurelio
Título Original: (El juez Aurelio, 2023)
Autor: Teresa Uriarte Cantolla
Editorial: Tránsito


Copyright:

© Teresa Uriarte Cantolla, 2022
© Diseño de colección: Donna Salama
© Diseño de cubierta: Donna Salama
© Fotografía de solapa: El Correo
© Editorial Tránsito, 2023

Edición: 1ª Edición: Noviembre 2023
ISBN: 9788412763225
Tapa: Blanda
Etiquetas: juicios humor costumbrista narrativa jueces literatura española novela corta emociones soledad Poder Judicial alcohol
Nº de páginas: 140

Argumento:

El juez Aurelio Cabredo es un hombre tímido y solitario. No falta a misa ningún domingo en la basílica de Begoña, y todos los viernes almuerza un pollo asado. Su único amigo, el fo­rense Benito Cereijo, le dice que está bebiendo de más. Lo cierto es que, desde que sus padres murieron en el incendio de la pastelería que regentaban en Ávila, el juez se siente desvalido. Ha visto, además, tanto sufrimiento en los juzgados, que intenta no mezclarse mucho con la vida; quizá por eso le llaman la Sombra.

La escritora vasca Teresa Uriarte, fallecida en 2022, nos traslada en este libro al Bilbao de los años ochenta para bucear en la vida de un hombre que, si bien a primera vista podría resultarnos ajeno, nos gana por entrañable y humano. Con una voz particularísima salpicada de humor, Uriarte traza en "El juez Aurelio" un retrato de tono costumbrista, una obra sorprendente y perspicaz que permite descubrir de manera póstuma su indudable talento.

 

Opinión:

 

«El juez Aurelio» no se mezcla con la vida. Es un hombre solitario al que apodan la Sombra. Nació en Ávila, hará unos sesenta años, va a misa cada domingo y le gustan las yemas de Santa Teresa y los pollos asados (estos últimos los come con el auténtico placer de quien sabe que no lo ve nadie, pues vive solo en una buhardilla alquilada y rehabilitada de ochenta metros, los viernes). Bebe tres riojas al mediodía, dos en la comida, tres o cuatro hacia las siete y dos ginebras antes de acostarse, pero todavía no llega a ser un alcohólico, o eso dice su psiquiatra, que le ha recomendado socializar y apuntarse a algún taller y por eso se ha inscrito en un grupo de senderismo de montaña con gente de su edad.

«El juez Aurelio» es juez en Bilbao desde hace quince años. No tiene amigos ni novias, es un sosainas, un gris sin ambición ni pretensión de ninguna clase. Apenas tiene un amigo, el forense. Se enamoriscó de una funcionaria con el pelo con moño plátano que resultó un romance nunca correspondido. Solo cree en Dios y en el Derecho y, en palabras de su difunta madre «es un híbrido de tonto y listo. Va para juez».

Su casa es un desastre, los muebles de la cocina chorrean grasa, los tresillos están ajados y deshilachados, la terraza llena de cagadas de paloma y tiene una tele en el suelo, frente a la cama. Es un dejado para la vida, para toda ella. Pero en su trabajo es todo lo contrario. Orden y meticulosidad reinan en él. Suda solo con imaginar que condena a un inocente y absuelve a un asesino. Cometer un error judicial es algo que le obsesiona y le quita el sueño muchas noches. Estudia cada caso, repasa los sumarios, las preguntas que formula en los juicios, la jurisprudencia… antes de firmar sentencia.

Teresa Uriarte estudió Derecho y ejerció como letrada durante años antes de abandonar su carrera para dedicarse al periodismo y a la escritura. A través de su trasunto de juez Aurelio narra la soledad y la muerte en una novela en la que se recogen varios casos de los que se ocupó en vida, incluyendo los trámites posteriores a su propia muerte. Ladrones y atracadores con cortaúñas, estafadores de hotel, gemelas que roban tallas de santos, disputas por panteones, pleitos para no adjudicarse a un ahogado en la ría, asesinatos de mendigos, madres que pelean por poder defender la tesis de su hija muerta, mujeres que quieren divorciarse de maridos sosos… Todos ellos pululan con rutinaria actitud judicial por estas páginas.

Historias cortas de casos en los que el juez Aurelio tiene que decidir y dictar sentencia, otros en los que apenas aparece y unos pocos en los que lo que importa es su propia vida (o muerte) es lo que vamos a encontrar en este entretenido libro que refleja de una manera costumbrista y particularísima al ser humano en su complejidad.

«El viejo conocido de Aurelio Cabredo le contó que una vez el juez, muy borracho, le había confesado que hacía tiempo que no se mezclaba con la vida; que había visto mucho sufrimiento en los juzgados y que aquel era el único modo de evitarlo».

Teresa Uriarte tiene la virtud de escribir detalladamente pero sin artificios, sencillo, yendo al grano, pero deleitando a la vez. Con una prosa que rebosa musicalidad y economicidad al mismo tiempo, construyendo así una lectura tierna que emociona y se queda con uno y en la que uno se queda con hambre de más.

 

Diego Palacios

 

 

 

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