Apoteosis de lo infundado
Título: Apoteosis de lo infundado
Título Original: (Апофеоз беспочвенности, 1905)
Autor: Lev Shestov
Editorial:
Hermida Editores
Colección: El jardín de Epicuro - No ficción
Copyright:
© 2022, Hermida Editores
© 2022, de la traducción: Alejandro Ariel González
Edición: Edición: Noviembre 2025
ISBN: 9788412949995
Tapa: Blanda, Bolsillo
Etiquetas: aforismos crítica social ensayo filosofía piezas breves reflexiones pensamiento existencialismo filósofos humanistas fe y creencias irracionalismo no ficción
Nº de páginas: 213
Argumento:
Publicado originalmente en ruso en 1905, "Apoteosis de lo infundado" es uno de los textos más radicales y provocadores de Lev Shestov (1866-1938), filósofo inclasificable que dinamita los cimientos del racionalismo occidental ofreciendo un canto a lo infundado, lo inconsistente y no normalizado. En una serie de fragmentos aforísticos, Shestov arremete contra la tiranía de la razón, la confianza ciega en la ciencia y la pretensión de necesidad que atraviesa la tradición filosófica desde los griegos hasta el idealismo moderno. Frente a los sistemas, propone la experiencia límite; frente a la lógica, la paradoja; frente a la seguridad del conocimiento, el vértigo de la fe.
Opinión:
Rafael Ruiz Pleguezuelos
Lev Shestov ocupa un lugar hasta cierto punto marginal en la historia de la filosofía, de modo que tenemos que celebrar mucho que Hermida editores lo recupere para nuestras letras. Exiliado en París tras la Revolución, lector apasionado de Dostoievski y de Pascal, fue considerado por muchos pensadores una especie de destructor de evidencias. "Apoteosis de lo infundado", título que también podría traducirse como "apoteosis de la falta de fundamento"- condensa esa vocación iconoclasta.
El libro adopta la forma fragmentaria, heredera en parte de Nietzsche, pero sin su voluntad estilística de seducción. Shestov escribe como quien polemiza en soledad. Cada fragmento es un asalto contra la idea de que la razón pueda erigirse en árbitro supremo de la vida. "…nuestro ideal deberían ser los animales… miren a una oveja o a una vaca pastando. No recuerdan el pasado ni adivinan el futuro; viven por entero en el presente…", leemos en la p. 97. En la tradición alemana se ha subrayado su condición de irracionalista, aunque el término resulta equívoco: no se trata de glorificar el caos, sino de denunciar la violencia conceptual que transforma la contingencia en necesidad. No es difícil intuir su carácter profético, en su defensa de la singularidad irreductible frente a la maquinaria sistemática.
Shestov desconfía de la ética universal, del progreso, incluso del consuelo metafísico. Para él, la filosofía occidental ha confundido verdad con evidencia y ha sacrificado la vida concreta en el altar de la coherencia lógica. El pensamiento, cuando se absolutiza, se vuelve tiránico. De ahí su elogio de lo "infundado": aquello que no puede justificarse racionalmente pero que constituye el núcleo de la experiencia humana.
La escritura fragmentaria no es un mero recurso formal; es la consecuencia de su tesis. Si no hay fundamento último, tampoco puede haber sistema cerrado. Para qué buscar un todo filosófico, si nos debemos instalar en la intuición infundada. El lector se ve obligado a desplazarse entre intuiciones, paradojas, ironías. Aun así, el efecto global es coherente con su programa filosófico: desestabilizar y animar al pensamiento. Es un texto potente y vehemente, muy interesante.
El texto se complementa con un añadido curioso: un estudio de Shestov sobre el Julio César de Shakespeare.
La edición de Hermida Editores se beneficia de la traducción y las notas de Alejandro Ariel González, investigador y traductor especializado en pensamiento ruso, que ha trabajado mucho y bien en la difusión de autores eslavos poco transitados en el ámbito hispánico.
Leer hoy "Apoteosis de lo infundado" implica aceptar una invitación incómoda: la de renunciar a la seguridad del fundamento. En un tiempo que oscila entre el cientificismo ingenuo y el relativismo banal, la voz de Shestov conserva una aspereza saludable. No ofrece consuelo ni sistema; ofrece, en cambio, una interrogación radical sobre los límites de la razón y la posibilidad de una fe que no se deje domesticar por la lógica.
Versión rigurosa y bien contextualizada desde el prólogo de un libro que anticipa buena parte del existencialismo del siglo XX y que dialoga de forma subterránea con Nietzsche, Dostoievski o Kierkegaard.
Rafael Ruiz Pleguezuelos
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Mila L. Castelo
Gracias a Hermida Editores podemos disfrutar de este texto traducido por primera vez al español. En él encontramos grandes máximas que invitan a la reflexión y que demuestran por qué Shestov es uno de los grandes filósofos de finales del siglo XIX y principios del XX.
En sus poco menos de 200 páginas, Shestov nos muestra sus pensamientos más personales y sus reflexiones sobre diversos aspectos de la vida.
Las reflexiones y afirmaciones rotundas del autor son tan sumamente aplastantes, y certeras, que muchos de los lectores tal vez se sientan abrumados; pero es una buena manera de reflexionar sobre nuestra vida y las preocupaciones que nos inundan. Para su exposición Shestov se vale de reflexiones literarias, aportando algún que otro fragmento de alguna de obra de autores como Tolstói, Gogol o Chéjov.
Las ideas se suceden pareciendo, en ocasiones, dar la impresión de ser aleatorias, como si el autor fuera exponiendo los pensamientos que le venían a la mente. Así da la impresión de estar ante reflexiones que quedan en el aire, un texto desordenado, alejado de la idea principal, Sin embargo, es eso lo que se pretende, aunque sea algo difícil de entender y que por otro lado deberíamos asimilar de forma natural, ya que la vida misma es caótica y desordenada y nos vemos a saltar de un suceso a otro de forma natural.
Shestov nos habla de que el verdadero filósofo no puede ser sedentario, la verdad hay que buscarla. Además nos advierte de que la filosofía produce desasosiego, ya que la duda, fruto de las reflexiones nos aleja de la calma. La filosofía es duda, es ahondar en las certezas y no dar nada por hecho.
Estamos ante un libro que es un placer para la mente, que se saborea con deleite y que es para leer con calma y detenimiento, no tanto para entender el pensamiento de Shestov, sino para reflexionar sobre nuestra realidad.
Son muchas las frases que se quedarán grabadas para el lector, pero sólo destacaré dos:
'La coherencia es obligatoria sólo para los discípulos, no
para los maestros'.
'Las nuevas ideas, incluso las propias, no se ganan de
inmediato nuestras simpatías'.
Mila L. Castelo
Frases de esta opinión pueden utilizarse libremente en otros medios para promoción del libro, siempre que no se varíe y se mencionen al autor de la misma y al medio anikaentrelibros.com
Comentario de los lectores:
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