<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:rssdatehelper="urn:rssdatehelper"><channel><title>José Carlos Somoza</title><link>http://anikaentrelibros.com</link><pubDate>2014-07-08T15:31:33</pubDate><generator>umbraco</generator><description>José Carlos Somoza - Políticamente yo</description><language>en</language><item><title>¡Temblad, lectores!</title><link>http://anikaentrelibros.com/blogs/jose-carlos-somoza/2014/7/8/temblad-lectores/</link><pubDate>Tue, 08 Jul 2014 00:00:00 GMT</pubDate><guid>http://anikaentrelibros.com/blogs/jose-carlos-somoza/2014/7/8/temblad-lectores/</guid><description><![CDATA[ 
<p style="text-align: center;">¡TEMBLAD, LECTORES!</p>

<p style="text-align: center;">&nbsp;</p>

<p>Es cierto que el <strong>autor sevillano Luis Manuel
Ruiz</strong> es culpable confeso y público de perpetrar algunos de
los mejores asesinatos literarios en castellano de la nueva
generación, aunando una prosa muy cuidada con la pirotecnia de una
trama a la que le sienta bien el traje de lo "original" (que no nos
sienta bien a todos, aunque pretendamos haberlo comprado en la
misma tienda):<strong><em>El criterio de las moscas, Solo una cosa
no hay, La habitación de cristal, Obertura francesa, Tormenta sobre
Alejandría</em> o <em>El hombre sin rostro</em>, avalan la calidad
de su obra</strong>. Esta última, en particular, con una trama
frenética a 30 kilómetros por hora (pero 30 km/h de los de antes,
que valían más) es difícilmente superable. Sin embargo, en
<strong>su última novela <em>Temblad villanos</em></strong> (Premio
Málaga de novela 2014) ha logrado -en opinión de este modesto
lector/autor- precisamente superarse.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>No es difícil resumir la idea tras los bastidores que ofrece la
última novela de Luis Manuel Ruiz: un misterio tejido de asesinatos
y enigmáticas viñetas de cómics. Ya en sí mismos los cómics son una
presencia curiosa (y curioso que sean tan curiosos) en nuestro
mundillo de novela negra o de fantasía. Aunque muchos de los
autores que cultivamos estos <img src="/media/5694450/temblad-villanos2.jpg" width="344" height="460" alt="Temblad -villanos2" style="float: right;"/>perversos géneros somos
aficionados al cómic y al cine por igual, este último cuenta con un
más que nutrido monumento de novelas en su honor, en comparación
con el más exiguo del mundo de Hugo Pratt, Milo Manara o Frank
Frazetta… No digamos si añadimos nombres como Hergé y su Tintín o
Goscinny-Uderzo y su Astérix, o incluso (venga, vamos a decirlo
todo) Ibánez y su magnífico <em>Mortadelo</em>. Pese a la indudable
importancia que en la cultura de géneros de nuestro país han tenido
estos creadores y creaciones, un prurito de… quizá dignidad mal
entendida o precaución peor entendida nos ha refrenado siempre a
los que hemos sentido la tentación de incluirlod en nuestras
depravadas, perversas, terroríficas y eróticas novelas. En un mural
del último piso del Museo del Sexo en Nueva York figuran los, al
parecer, únicos dibujos obscenos de personajes de Disney que
escaparon a la cacería de los infatigables abogados de la compañía…
Yo lo he visto y, sinceramente, señores: contemplar a Blancanieves
en un <em>gang bang</em> con los siete enanitos (cortitos en casi
todo) no puede ni compararse a mencionar al dulce Tintín y al
cariñoso e inocentón Mortadelo del "¡mire que llega usted a ser
burro, mire que…!" en una trama literaria que haría palidecer a un
Hitchcock y que nada tiene que envidiar al <em>gore</em> de un
Thomas Harris y su Hannibal Lecter. Sin embargo, Luis Manuel Ruiz
los hace encajar con suavidad de bala en la recámara de una pistola
bien aceitada, casi ni oímos el clic.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Y no es esto lo único que hace. En la trama avasalladora de
"<em>Temblad villanos</em>" aparece un elenco de personajes
inolvidables como el inspector amante de Bach, el niño amante de la
relatividad (que odia a Bob Esponja), el coleccionista de
palíndromos, el experto en lenguas vivas, muertas y momificadas… y
un largo etcétera, definidos con la prosa incisiva y profunda a la
que nos ha acostumbrado su autor, junto a un suspense que, en
ocasiones, nos escalofría. Añadiré que es una de esas buenas
novelas policiacas en las que los protagonistas se enfrentan a un
caso pero el lector se enfrenta a varios… y Luis Manuel Ruiz logra
acorralar nuestra imaginación y dar un bonito jaque mate al
final.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Todos esperábamos el retorno de Luis Manuel Ruiz con algo bueno
y novedoso, y cuando salió <em>El hombre sin rostro</em> confirmé
las expectativas: pero <em>Temblad villanos</em> es el anuncio de
que puede superarse a sí mismo. <em>Temblad, lectores</em>.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p><a
href="/autores/autores-destacados/4261-jose-carlos-somoza/">José
Carlos Somoza</a></p>

<p>&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></description></item></channel></rss>
