<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:rssdatehelper="urn:rssdatehelper"><channel><title>José Carlos Somoza</title><link>http://anikaentrelibros.com</link><pubDate>2014-04-11T13:53:32</pubDate><generator>umbraco</generator><description>José Carlos Somoza - Políticamente yo</description><language>en</language><item><title>Irrealismo vulgar</title><link>http://anikaentrelibros.com/blogs/jose-carlos-somoza/2014/4/11/35552-irrealismo-vulgar/</link><pubDate>Fri, 11 Apr 2014 00:00:00 GMT</pubDate><guid>http://anikaentrelibros.com/blogs/jose-carlos-somoza/2014/4/11/35552-irrealismo-vulgar/</guid><description><![CDATA[ 
<p>&nbsp;</p>

<div>
<p><strong>Irrealismo vulgar</strong></p>

<p><a href="/autores/autores-destacados/jose-carlos-somoza/"><span
style="font-family: Arial; font-size: small;">José Carlos
Somoza</span></a></p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Muchos años después, sentado ante el ordenador, he recordado el
día que mi padre me hizo conocer a <a
href="/autores/g/gabriel-garcia-marquez/">García Márquez</a>. Eran
aquellos unos años -década de los setenta- en los que los
escritores usábamos máquinas de tinta y las palabras poseían peso y
olor y manchaban los papeles. Unos años en los que, si querías
leer, visitabas librerías o bibliotecas. En los que los libros,
como las personas, no acababan cuando concluía su&nbsp;vida útil,
sino que había que seguir cuidándolos como a ancianos, soplar sobre
sus cantos, sacudirles el polvo, ordenarlos en las repisas y no
doblarles las páginas. Años en los que la luz solo servía para
iluminar y nadie imaginaba que íbamos a trabajar, gozar, aprender y
enseñar con luz. En los que las revistas, fascículos y periódicos
-esos hermanos pequeños de la lectura- tenían un propósito útil y
un público deseoso. Recuerdo que, cuando mi padre me enseñó aquel
libro en la revista de Círculo de Lectores, lo primero que me llamó
la atención fue que, en lugar de la esperable portada de pistolas,
muchachas muertas, ojos en la oscuridad o manos<br />
 crispadas -la novela policiaca era lo único que leía mi padre en
esos años- hubiese una viejecilla vestida de luto sentada en una
silla. "Este es la mejor novela que he leído en mi vida", me dijo,
para mi sorpresa. Eran los años del realismo mágico.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Yo me fiaba de mi padre, y la leí. Me gustó la historia de la
familia Buendía, me gustó Úrsula Iguarán, me gustaron los inventos
de Arcadio. Y me dejó asombrado, literalmente, la escena en que
Remedios la Bella (creo recordar su nombre)<br />
 <img src="/media/5489719/realismomagico.jpg" width="271" height="364" alt="Realismomagico" style="float: left;"/>ascendía a los cielos presa de una palidez de
neblina y un arrebato de mística atea. Pero sobre todo recuerdo su
poderoso realismo de pucheros, faenas, ambientes cotidianos
(Remedios levita mientras tiende ropa en la azotea), cuerpos que
podían tocarse, palabras dichas frente a los oídos que las
escuchaban, besos que se saboreaban como fruta tropical.
Sensaciones físicas reconocibles, inmediatas. Era imposible contar
esas cosas de ninguna otra forma que no fuese con palabras, ni
experimentarlas de ninguna otra forma que no fuese sosteniendo
papeles en la mano. Ninguna imagen, ninguna luz, ninguna realidad
tenía el suficiente poder. Eran los años del realismo mágico,
escondido en las páginas de los libros como los hechizos en los
grimorios.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Hoy aún no han pasado cien años desde esa novela crucial, y el
realismo mágico parece desfasado. El milagro se ha hecho cotidiano.
Las palabras viajan como asteroides, cruzando de una a otra
pantalla como a través de un enorme cosmos, igual de fugaces.
Macondo ha dado paso a un planeta entero de comunicaciones
enredadas, relaciones frágiles, noticias olvidables y magia que,
por habitual, se ha hecho demasiado común. Asombroso, útil,
insospechable irrealismo, tan doméstico que se ha vulgarizado. Años
de irrealismo vulgar.&nbsp;Y sospecho&nbsp;que nuestra soledad es
aún mayor que hace cien años.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Al menos, Gabo ha sido dado de alta. Bien.</p>

<p>&nbsp;</p>
</div>

<div><a href="http://www.josecarlossomoza.com"
target="_blank">www.josecarlossomoza.com</a></div>
]]></description></item><item><title>El fandom-capullo</title><link>http://anikaentrelibros.com/blogs/jose-carlos-somoza/2014/4/11/35368-el-fandom-capullo/</link><pubDate>Thu, 27 Mar 2014 00:00:00 GMT</pubDate><guid>http://anikaentrelibros.com/blogs/jose-carlos-somoza/2014/4/11/35368-el-fandom-capullo/</guid><description><![CDATA[ 
<p>&nbsp;</p>

<p><strong>El fandom-capullo</strong></p>

<p><a href="/autores/autores-destacados/jose-carlos-somoza"><span
style="line-height: 1.5;">José Carlos Somoza</span></a></p>

<p>&nbsp;</p>

<p>¿Recordáis "La invasión de los ladrones de cuerpos"? Estos seres
alienígenas en forma de vainas con capullos dentro que, al salir,
adoptaban la forma de seres humanos conocidos y suplantaban así las
identidades. El fandom, o cierto tipo mal entendido de fandom en
este país, me recuerda muchas veces esa peli (que es una peli de
culto en ciertos círculos fandoms): grupos de aparentes "críticos
literarios" que en realidad ocultan bajo su capullo a un escritor
frustrado, y que, una vez brotados de la semilla, se mezclan entre
el grupo y se dedican a pastorear en pro de su inefable causa.</p>

<p>Que conste, en primer lugar, que soy fan de varias cosas, aunque
no del "dom". Pero veo genial compartir los gustos literarios,
lúdicos, con un grupo, de manera que eso incremente nuestro placer.
Las desventajas son mucho más importantes, claro: la cultura no es
un equipo de fútbol al que vayas a animar con banderitas y con el
que llores si lo ves perder. Pero cada tontería tiene su edad, y el
fandom inocuo, inocente, no es una excepción.</p>

<p>En nuestro país, por desgracia, abunda la otra clase de fandom,
la peligrosa. Los popes, los que se creen con derecho (y deber,
ay)&nbsp;de enseñar a todos lo que está bien y lo que está mal,
recién salidos del capullo donde han abandonado como un molde su
vieja y ya vacía pretensión de ser escritores. Y aun esta clase de
fauna mezclada entre el grupo de verdaderos fans carecería de
importancia si no hiciesen todo lo posible por perjudicar la ya muy
perjudicada literatura de género en nuestro país.</p>

<p>Porque, eso sí, el fandom-capullo hispano, reciclados en la
vaina desde escritores frustrados a falsos críticos literarios,
rechazan sistemáticamente a los escritores españoles de género. No
solo eso: los ignoran y presumen de su ignorancia, dedicando todo
su interés a escritores foráneos. Cuando vuelven su cansada vista
hacia España lo hacen con un suspiro y lamentan que no haya en este
país ningún Philip Dick, ningún Asimov, ningún Lovecraft, ningún
Stephen King, ningún George Martin…</p>

<p>&nbsp;</p>

<p><img src="/media/5479260/fandom-capullo.jpg" width="422" height="92" alt="Fandom -capullo" style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;"/></p>

<p>&nbsp;</p>

<p>No ha sido demostrado aún fuera de toda duda que el
fandom-capullo haya leído a todos esos autores que afirman alabar
(y sobre todo ha sido demostrado que NO han leído a los autores
españoles a los que ignoran sistemáticamente). Con lo cual surge
una pregunta lógica: si ese fandom-líder no lee a los autores que
ensalza ni a los que rechaza, ¿qué lee? ¿Qué sabe? ¿A quién puede
aconsejar sobre qué? Y sobre todo, ¿cómo puede estar tan seguro de
los valores literarios de género que hay en España si no los
conoce? Incluso conociéndolos, incluso habiéndolos leído y siendo
fan declarado de casi todos ellos, yo no estoy seguro de nada: un
Asimov, un Dick, un Lovecraft, se hacen con una mezcla de trabajo,
talento y suerte, todo ello embotellado y (proceso clave) dejado
envejecer el suficiente número de años.</p>

<p>Ningún genio -español, inglés, estadounidense- lo es de la noche
al día, y menos en el maduro arte de la novela. Un buen escritor
necesita la perspectiva de los años para ser visto como se debe. Y
desde esa perspectiva (unida a las tradicionales dificultades con
que el escritor de género español debe enfrentarse para abrirse
camino internacionalmente, y a las barreras infranqueables de
tiempos pasados), solo desde esa perspectiva, es posible decir que
en España sí hay, o no, grandes valores literarios de género.
Ningún fandom-capullo puede sancionar eso ahora mismo.</p>

<p>Pero ¿sabes cuál es la razón de todo? Que mientras que el
escritor no se hace en un día (ni se deshace en otro), el fandom
capullo sí. A estos les basta con salir de la vaina y tomar la
forma de pobres y sufridos fans para pintarrajear con sus grafitis
en los muros virtuales de blogs, tuiters y facebooks y desaparecer
de nuevo al cabo de un par de añitos… Aunque no importa que se
esfumen. Mirad: nuevos capullos crecen…</p>

<p>Capullos nunca faltan en nuestro fandom.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p><a href="http://www.josecarlossomoza.com"
target="_blank">&nbsp;www.josecarlossomoza.com</a></p>
]]></description></item></channel></rss>
