<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:rssdatehelper="urn:rssdatehelper"><channel><title>José Carlos Somoza</title><link>http://anikaentrelibros.com</link><pubDate>2014-02-28T11:03:26</pubDate><generator>umbraco</generator><description>José Carlos Somoza - Políticamente yo</description><language>en</language><item><title>Lo real</title><link>http://anikaentrelibros.com/blogs/jose-carlos-somoza/2014/2/28/lo-real/</link><pubDate>Fri, 28 Feb 2014 00:00:00 GMT</pubDate><guid>http://anikaentrelibros.com/blogs/jose-carlos-somoza/2014/2/28/lo-real/</guid><description><![CDATA[ 
<p>&nbsp;</p>

<p><strong>Lo real</strong></p>

<div>
<p style="text-align: left;"><a
href="/autores/autores-destacados/jose-carlos-somoza">José Carlos
Somoza</a></p>

<p>&nbsp;</p>

<p>No conozco visión más acertada sobre el arte que el relato de <a
href="/autores/h/henry-james/">Henry James</a> <em>Lo real</em>. Un
ilustrador de libros necesita dos modelos para dibujar un caballero
y una dama ingleses. Pone un anuncio, y, para su sorpresa, se
presentan en su estudio un verdadero caballero y dama ingleses. Son
aristócratas venidos a menos que tienen que sobrevivir de alguna
forma y buscan trabajo. El protagonista los acepta y comienza a
pintar con ellos. Pero todas sus ilustraciones son rechazadas
porque no reflejan "la realidad" de los auténticos caballeros y
damas ingleses. El pintor se queda asombrado: ¿cómo es posible, si
sus modelos son "realmente" un auténtico caballero y una dama? Al
fin, la historia da un vuelco: los criados del pintor, gente de
baja extracción social, empiezan a posar como el "caballero" y la
"dama" y las obras, a partir de ese momento, son un éxito. El
sarcasmo final es terrible: los papeles se trastocan, y mientras
los criados siguen trabajando como modelos para el pintor, el
caballero y la dama aceptan trabajar como criados. Una frase de
James ilumina la moraleja: "En la engañosa atmósfera del arte, aun
la más grande respetabilidad puede no resultar práctica". Esto es
un consejo irónico. James quería decir: "En el arte (literatura
incluida) es precisa la apariencia." El arte necesita de
la&nbsp;<img src="/media/5381990/loreal.jpg" width="219" height="331" alt="Loreal" style="float: left;"/>apariencia,
igual que los romanos necesitaban que la mujer del César lo
"pareciera". Que lo aparente sea real no sirve de mucho si no lo
parece.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>James, por supuesto, no quería hacer filosofía estética sino
criticar las supuestas maneras "nobles" de la alta sociedad de su
tiempo. Quería demostrar que la idea que se tenía en la época de
esos "nobles" no estaba relacionada con la procedencia social tanto
como con una serie de gestos aprendidos y fáciles de imitar, una
apariencia superficial. Pero, queriéndolo o sin querer, nos dio una
prodigiosa opinión sobre el arte. Este conflicto entre realidad y
representación es lo que ha definido el arte desde sus inicios.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Hoy se habla de cosas tales como "novela realista", "reflejar la
sociedad" o "servir de espejo a una realidad social" cuando se
habla de literatura. Algo semejante ocurrió con el conflicto entre
arte "realista" y "abstracto": ¿debía pintarse lo que todos veíamos
(oh, sacrosanta mayoría) o solo lo que el artista veía? Pero,
mientras que en las artes plásticas este pulso fue ganado
ampliamente por los abstractos, en literatura (española, para más
señas) sigue siendo difícil hablar de algo que no "parezca" real.
Los territorios están tan separados que se ha establecido incluso
una categoría de ficción llamada de "no ficción" (!!), para que los
amantes de la realidad puedan sentirse cómodos al perder su tiempo
leyendo novelas. Pero nos olvidamos de que, como artistas, nuestros
modelos de "realidad" distan mucho de ser "reales". A todo el que
defiende esa falsa realidad de modelo disfrazado me gusta decirle:
"Lea usted física cuántica, hombre: entérese de una vez de que lo
real no se parece en nada a la realidad."</p>

<p>&nbsp;</p>

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</div>

<div><a
href="http://www.josecarlossomoza.com">www.josecarlossomoza.com</a></div>
]]></description></item><item><title>Steampulp</title><link>http://anikaentrelibros.com/blogs/jose-carlos-somoza/2014/2/14/34914-steampulp/</link><pubDate>Fri, 14 Feb 2014 00:00:00 GMT</pubDate><guid>http://anikaentrelibros.com/blogs/jose-carlos-somoza/2014/2/14/34914-steampulp/</guid><description><![CDATA[ 
<p><strong>Steampulp</strong></p>

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<div>
<p>Al "steam" no le va tanto el "punk" como el "pulp". No ha habido
época más grotesca, en cuanto a ficción literaria (pero quizá
muchas más cosas), que la victoriana. Es como encontrarte un
soberano estanque en mitad de un parque inglés. Todo ordenado,
bello, rodeado de setos y flores… pero, bajo esa agua cobalto
impenetrable a la vista, ¿qué se oculta?</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>La afición de los victorianos al folletín grotesco es de sobra
conocida. No se salva ni Dickens, porque lo grotesco no
necesariamente indica (ni mucho menos) mala literatura. Hasta
"Canción de Navidad" tiene escenas realmente chocantes <img src="/media/5371576/steampulp.jpg" width="247" height="263" alt="Steampulp" style="float: left;"/>con el
avaro y los fantasmas, como las tienen "Casa desolada" o "La tienda
de antigüedades". Ni siquiera el cuento infantil permanece virgen
de los toques grotescos, con un "Lewis Carroll" dedicado a
atormentar a una niña de rizos rubios en un país donde la razón no
funciona.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Descendiendo a los sótanos (no por calidad sino por temas) más
oscuros: ¿qué decir de <a href="/autores/b/bram-stoker/">Bram
Stoker</a>? ¿O de Arthur Machen? ¿<a
href="/autores/m/34342-m-r-james">O M. R. James</a>? Es cierto que
lo verdaderamente "pulp" se inventaría en Estados Unidos, no en
Inglaterra, pero no es menos cierto que la atmósfera victoriana se
extendió fuera de los confines británicos y halló en el puritanismo
y la represión de la Costa Este americana un terreno abonado para
esas historias donde anidaban una violencia y un horror que ahora
nos parecen (erróneamente) fruto de un Tarantino en películas o un
<a href="/autores/c/cormac-mccarthy">Cormac McCarthy</a> en libros.
Pero las pesadillas de un <a
href="/autores/e/edgar-allan-poe">Poe</a>, un <a
href="/autores/n/nathaniel-hawthorne">Hawthorne</a>, y los
post-victorianos de la célebre revista Weird Tales -el reino del
pulp- como <a href="/autores/j/joseph-sheridan-le-fanu">Sheridan Le
Fanu</a>, Robert E. Howard o Seabury Quinn, nada tienen que
envidiar los terrores modernos. En los cuentecitos "inocentes" de
un Seabury Quinn ya están condensadas muchas de las fobias que
luego explotarán en cine Michael Haneke o Lars von Trier, por no
mencionar a Pasolini, y en literatura el susodicho McCarthy o <a
href="/autores/j/j-m-coetzee">J. M. Coetzee</a>, entre muchos
otros. Echad un vistazo, si no, a "La casa de las máscaras de oro",
o a "Poltergeist". Claro está, a Quinn los separa de todos ellos un
abismo de mediocre calidad, pero tampoco pretendía tener mucha
cuando escribía sobre su inefable investigador de lo sobrenatural,
Jules de Grandin (una mezcla de Poirot menudo y Holmes francés). En
España podemos disfrutar de algunas buenas versiones al castellano
de este raro escritor heredero de la represión victoriana en
colecciones como Valdemar.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>¿Qué tuvo esa época de guantes largos, reverencias, chisteras,
parasoles y educación, para que bullera por debajo un magma de
horrores que luego cuajaría en el dios-molusco de <a
href="/autores/h/h-p-lovecraft">Lovecraft</a>? ¿Qué clase de época
fue la victoriana para alumbrar por igual al diurno Dr Jekyll y al
Mr Hyde noctámbulo?</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Mucho más que el steampunk de vapor fantástico de <a
href="/autores/h/h-g-wells/">H. G. Wells</a>, el morbo oleaginoso
de los victorianos, el steampulp (esa "pulpa" negra en que se
convierte el protagonista de "Los polvos blancos" de Machen),
refleja la necesidad de una válvula de escape para la máquina de
hierro a toda marcha pringada de aceite y carbón que fue esa época
de belleza científica, ajada moral&nbsp;y severas injusticias.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p><a href="/autores/autores-destacados/jose-carlos-somoza">José
Carlos Somoza</a></p>
</div>

<div><a href="http://www.josecarlossomoza.com"
target="_blank">www.josecarlossomoza.com</a><a
href="/www.josecarlossomoza.com" target="_blank"></a></div>
]]></description></item></channel></rss>
