<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:rssdatehelper="urn:rssdatehelper"><channel><title>Antonio Gómez Rufo</title><link>http://anikaentrelibros.com</link><pubDate>2014-04-25T10:36:59</pubDate><generator>umbraco</generator><description>Eroticalia</description><language>en</language><item><title>Semana de pasión</title><link>http://anikaentrelibros.com/blogs/antonio-gomez-rufo/2014/4/24/semana-de-pasion/</link><pubDate>Thu, 24 Apr 2014 00:00:00 GMT</pubDate><guid>http://anikaentrelibros.com/blogs/antonio-gomez-rufo/2014/4/24/semana-de-pasion/</guid><description><![CDATA[ 
<p>&nbsp;</p>

<p>SEMANA DE PASIÓN</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Me dijeron que empezaba la semana de pasión y me fui a la playa
para huir de los excesos: si todo el mundo iba a estar por ahí
pidiendo guerra, con la libido echando chispas y las hormonas
revolucionadas, lo más recomendable era echarse a un lado y
regresar a las lides de la seducción cuando la cosa estuviera más
calmada, que uno no está dispuesto a <img src="/media/5628631/gomezrufo-foto5.jpg" width="332" height="236" alt="Gomezrufo -foto5" style="float: left;"/>dejarse arrastrar a los
piélagos de la lujuria durante una semana tan santa.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Unos días de playa, hamaca, sombrilla, refresco y libro, a
orillas del Mediterráneo, era lo menos que uno se merecía tras este
invierno largo y lluvioso como si los benedictinos hubieran salido
de rogativa. Y allá que me fui, por airear el cuerpo y protegerlo
de la fiebre de pasiones que se anunciaban.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Me llevé dos novelas y una hipoteca de sueño atrasado que
intentaba liquidar. Los libros eran la novela de Raúl Guerra
Garrido, "Dulce objeto de amor", y la antología de novelas de
Alfons Cervera que ha publicado Montesinos. Y las horas de sueño y
descanso que me debía las iba a pagar durmiendo diez horas
diarias.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Con lo que no contaba era con que se murió mi escritor más amado
y que un poco antes me tentó una criatura de la noche y me puso a
trabajar en arrumacos y a despilfarrar energías. Traté de ser
precavido, huir de tentaciones pasionales y tener prudencia, pero
se me murió Gabo y se me presentó la pasión en toda su
intensidad.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Hay semanas que uno no debería salir de Madrid.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>&nbsp;Foto y texto: <a
href="/autores/32274-autores-destacados/4258-antonio-gomez-rufo/">Antonio
Gómez Rufo</a></p>

<p>&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></description></item><item><title>Novelas eróticas</title><link>http://anikaentrelibros.com/blogs/antonio-gomez-rufo/2014/4/4/35468-novelas-er-ticas/</link><pubDate>Fri, 04 Apr 2014 00:00:00 GMT</pubDate><guid>http://anikaentrelibros.com/blogs/antonio-gomez-rufo/2014/4/4/35468-novelas-er-ticas/</guid><description><![CDATA[ 
<p>NOVELAS ERÓTICAS</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Estaba repasando mi biblioteca erótica porque los primeros soles
de la primavera me han puesto con las hormonas mirando a Burgos y
me he dado cuenta de que ya no se escriben novelas como antes. O ya
no se publican, claro. Porque, pensándolo bien, en estos tiempos
los editores le hubieran dicho a Cervantes que abreviara, por
favor, que se estaba sobrando con don Quijote, y a Dostoievsky que
hiciera el favor de un poco más de crimen y menos castigo, que a
los lectores les gusta el género desde que leyeron la trilogía de
Stieg Larsson.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Echando una ojeada por las páginas de Apollinaire, Henry Miller,
Lawrence y el divino marqués de Sade, he vuelto a creer que debería
dejarme de historias y volver a mis tiempos de "El último goliardo"
(Tusquets, 1984), que, además de <img src="/media/5482560/gomezrufo-foto4.jpg" width="272" height="291" alt="Gomezrufo -foto4" style="float: left;"/>divertirme, servía para
abrir espacios de diálogo desinhibido. Y lo que no eran diálogos.
Pero está visto que los aficionados hoy satisfacen sus necesidades
en Internet y la lectura no acaba de permitirles visualizar
nítidamente Burgos.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Mi madre me regaña (de mentirijilla) cuando escribo novelas
eróticas, aunque se las lee y no se escandaliza. Es la modernidad
de las madres, más libres cuanto más mayores. Porque las madres de
cuarenta y cinco leen a escondidas a Grey, pero les prohíben a sus
hijas de veinte pasear por Burgos, mientras la mía, de noventa y
dos, lo comprende todo tan bien que, no sé si será por el hambre
que pasaron en la guerra o porque ya le sale todo por una friolera,
pero el caso es que le divierte también el erotismo, aunque no lo
diga porque esas cosas no están bien (sic).</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Hoy he releído "Las tres hijas de su madre", de Pierre Louÿs, y
me ha parecido más hermoso que nunca el paseo del Espolón y la
catedral burgalesa. Será la primavera, o las hormonas, o vaya usted
a saber, pero el caso es que me gustaría que volvieran a escribirse
novelas como antes.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Porque, de lo contrario, tendré que hacerlo
yo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Texto y foto: <a
href="/autores/autores-destacados/antonio-gomez-rufo/">Antonio
Gómez Rufo</a></p>

<p>&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></description></item></channel></rss>
