Primera memoria

Título: Primera memoria
Título Original: (Primera memoria, 1960)
Autor: Ana María Matute
Editorial:
Destino
Colección: Áncora y Delfín
Copyright:
© 1960, Herederos de Ana María Matute.
© 2025, Editorial Planeta, S.A
© 2025, del prólogo: Inés Martín Rodrigo
ISBN: 9788423366729
Tapa: Dura
Etiquetas: libros premiados posguerra española literatura española Mallorca secretos drama prosa poética infancia memoria metáforas lírica guerra civil española novela social adolescencia madurez amor premio Nadal trilogía novela narrativa
Nº de páginas: 264
Argumento:
Ana María Matute sitúa una historia inolvidable sobre la infancia, la pérdida de la inocencia y la huella imborrable de la guerra en la isla de Mallorca, un microcosmos cargado de tensiones y simbolismo. Matia, una adolescente marcada por la muerte de su madre y el distanciamiento emocional de su padre, enfrenta junto a su primo Borja los secretos y contradicciones del mundo adulto. En este refugio isleño, la violencia de la Guerra Civil resuena como un eco lejano, pero sus consecuencias se perciben en cada rincón de la trama. Esta reedición del clásico incluye un prólogo de la escritora Inés Martín Rodrigo.
Opinión:
Rafael Ruiz Pleguezuelos
La reedición de "Primera memoria" (Premio Nadal de 1959) por Ediciones Destino, dentro de la colección Áncora y Delfín ofrece la posibilidad de celebrar con la lectura de una de sus obras universales la vigencia de Ana María Matute (1925-2014) como una de las grandes narradoras de la literatura española. Situada en la isla de Mallorca, la novela logra que el paisaje insular sea mucho más que un escenario: es un personaje que respira, que refleja las pasiones y las sombras de los protagonistas. La autora utiliza la geografía mallorquina para construir un espacio cerrado, casi asfixiante, donde los personajes -y especialmente Matia, la protagonista- confrontan el dolor de crecer en un contexto de posguerra.
Matute es dueña de una prosa lírica. Cada descripción es pura poesía, belleza en cada párrafo, desplegando ante el lector un abanico de metáforas y descripciones para producir un mundo tan bello como inquietante. Las imágenes del mar, que se mueve como un espejo indiferente; la arena, que acaricia y quema al mismo tiempo; las escenas marinas son de una belleza inolvidable. Esta capacidad para crear atmósferas convierte a "Primera memoria" en una obra profundamente sensorial, que apela tanto al intelecto como a la emoción.
En el corazón de la novela se encuentra Matia, un personaje inolvidable por su humanidad, su rebeldía y su fragilidad. A través de sus ojos, el lector presencia un universo de relaciones familiares tensas, secretos, traiciones y verdades a medio contar. Borja, su primo, actúa como un contrapunto perfecto: astuto, manipulador y ambiguo, simboliza una masculinidad dura que produce el desequilibrio necesario para que cada capítulo tenga interés. El lector no olvidará nunca a la abuela, Doña Praxedes, autoritaria, intratable, áspera. Tampoco a los hermanos Toronjí, ni a Lauro el seminarista. Protagonistas y secundarias componen una galería que es pura lección de vida.
Matute explora cómo la violencia y el miedo transforman a las personas, incluso en un espacio tan aparentemente aislado como una isla. Sus imágenes, originales y vívidas, enriquecen el texto y confirman a Matute como una autora única en su capacidad para narrar lo universal desde lo íntimo.
Recordemos que, a lo largo de su carrera, Matute publicó obras tan emblemáticas como Los hijos muertos (Premio Nacional de Literatura en 1959), Olvidado rey Gudú o La torre vigía. Fue miembro de la Real Academia Española, donde ocupó el sillón K. Su estilo lírico, cargado de metáforas y simbolismo, y su sensibilidad para explorar temas como la soledad, la inocencia perdida y la opresión, la consolidaron como una voz imprescindible.
La inclusión de un prólogo de Inés Martín Rodrigo, ganadora del Premio Nadal en 2022, añade un contexto contemporáneo que subraya la relevancia de esta obra para las nuevas generaciones. Esta reedición es una puerta abierta para que nuevas generaciones y veteranos descubran -o redescubran- una novela que sigue siendo plenamente contemporánea y no ha perdido su capacidad de emocionar y sorprender.
Rafael Ruiz Pleguezuelos
Darío Luque
Llevo años defendiendo que, si bien "Luciérnagas" y "Olvidado Rey Gudú" son muy buenas novelas, la obra maestra de Ana María Matute es la trilogía titulada "Los mercaderes", formada por "Primera memoria", "Los soldados lloran de noche" y "La trampa". Esta novela recibió en 1959 el Premio Nadal, uno de los más prestigiosos de aquella época.
"Primera memoria" cuenta la historia de Matia, que volverá a aparecer, ya como personaje secundario, a lo largo de la trilogía. En este caso, se centra en la infancia y la adolescencia de Matia, cuando se ve obligada a vivir en Son Major, finca familiar en Mallorca, debido al estallido de la guerra civil. Junto a su primo Borja, Matia explora la isla y descubre algunos secretos que justifican las enemistades entre familias insulares, como todo el drama que se cierne en torno a los Taronjí. Con un altruismo esencial, Matia aceptará la compañía de Manuel, uno niño al que la isla entera ha repudiado desde su más tierna infancia.
Con una prosa madura y rítmica, Ana María Matute refleja sin complicaciones la evolución de Matia, uno de los personajes más complejos de toda su narrativa. No se trata solo de una niña separada de sus padres (el concepto de la isla es esencial en su configuración mental), sino también, y especialmente, de una niña que contempla con pasión el mundo de los adultos. El aprendizaje que va realizando Matia a lo largo de la novela consiste en madurar, en asimilar las crueldades y las dificultades que caracterizan a los adultos, cuya dimensión va perdiendo atractivo mientras se va acercando. Pocos son los textos que definen con tanto rigor los entresijos de la pasión humana.
En definitiva, "Primera memoria" es una novela ideal para la adolescencia, ya sea para vivirla o para recordarla. Ana María Matute oculta en esta obra ciertos detalles autobiográficos que vienen a esconder entre las páginas la que fue su edad dorada: la infancia. De ninguna otra manera podría haberse escrito una obra de estas características, una novela social centrada en la infancia y la adolescencia, si no fuera con ese tono melancólico y fatalista que, a pesar de todo, no puede perder la ternura. La novela más bella de Ana María Matute.
Darío Luque
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Comentario de los lectores:
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