el rey rata

Título: el rey rata
Título Original: (king rat, 1998)
Autor: China Miéville
Editorial:
La Factoría de Ideas
Copyright: Traducción de María Xoubanova Vázquez
1ª Edición: 2008
ISBN: 9788498004243
Etiquetas:
Argumento:
Cuando
el joven adolescente Saúl regresa a Londres tras unos días de acampada, camina pesaroso
hacia el piso que comparte con su padre. No existe entre ellos demasiada comunicación,
por ese motivo, el chico no llama a la puerta sino que abre con su llave, ya avanzada
la noche. Le llega el sonido del televisor y vislumbra la tenue luminosidad procedente
del salón, pero opta por ir derecho a su habitación. Saúl despierta sobresaltado
cuando la policía irrumpe en la vivienda a la mañana siguiente y se lo lleva detenido.
Todas sus preguntas caen en saco roto, nadie le presta atención, sólo es interrogado
y encerrado en un calabozo.
A medida que pasan las horas, el joven se desespera entre las cuatro paredes que
lo mantienen preso, y cuando ya no sabe qué pensar ni cuánto durará aquella pesadilla,
descubre que un extraño personaje ha accedido a su celda... Huele fatal, se cubre
con una capa negra y no logra ver sus facciones. El recién llegado se identifica
como “El Rey Rata” y promete sacarlo de ahí. Es un ser con apariencia humana pero
con poderes especiales y, en esos momentos, un soplo de esperanza para el confundido
adolescente.
Saúl, ayudado por su libertador, descubre que posee muchas de las aptitudes de las
ratas, como salir por un sitio diminuto; también aprende a trepar por tuberías y
pasar desapercibido para los londinenses mientras conoce el hogar de los roedores:
la intrincada ciudad subterránea formada por alcantarillas.
Varias y sangrientas muertes, que la policía relaciona con el desaparecido Saúl,
lo convierten en un hombre buscado por las autoridades. Al mismo tiempo, él descubre
que parte de su metabolismo, o de su sangre, es de rata y, como roedor, aprende
a sobrevivir en un submundo dominado por el hedor y los deshechos de la ciudad.
Poco a poco, una amenaza externa acosa a los amigos humanos de Saúl, al Rey Rata
y a otros dos reyes fantásticos: el rey de las arañas y el rey de los pájaros, pero
paralelamente, el joven comienza a pensar que su liberación ha tenido por objeto
ser utilizado...
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Opinión:
Aunque el primer capítulo apunta hacia una novela policíaca, en el segundo queda
de manifiesto que no lo es. Esta no es una historia de detectives, no es una historia
de terror, no es una obra de ciencia-ficción y no es una novela mitológica... Es
una mezcla de todo eso.
Cuando escribo “no es...” me estoy refiriendo a varias cosas: No posee una trama
detectivesca que enganche pese a que la novela está repleta de crímenes; hay descripciones
terroríficas que no infunden terror; no es ciencia-ficción puesto que la Ciencia
no aparece por ningún sitio; y aunque, supuestamente, la obra se basa en una
mitología conocida a la que le da unos
toques fantásticos y personales, no es exactamente mitológica.
Pensar en un híbrido hombre-rata parece que encaja en la literatura fantástica,
pero yo, personalmente, no he conseguido nada con la lectura de este libro a no
ser un estómago revuelto debido a la intensidad de las descripciones. Las constantes
y detalladas descripciones del autor cuando sitúa a Saúl en las alcantarillas repletas
de heces, nadando entre ellas, o cuando se recrea en las bolsas de basura podrida
describiendo con qué deleite el hombre-rata come hamburguesas podridas y masticadas,
hediondas y con los jugos de la descomposición impregnando los restos... Se necesita
estómago para ello y conozco lectores que la disfrutarían por el simple hecho de
"percibir" esa intensidad.
Mi opinión general es que
China Miéville ha logrado ser muy gráfico,
eso no se lo discuto, pero ha creado una historia ambivalente, difícilmente catalogable
dentro de un género y que me ha dejado una sensación profunda de desagrado. Hablar
de ratas como tales y de sus costumbres es una cosa, es una realidad y, agradable
o no, está ahí, pero describir a un adolescente nadando entre heces y comiendo basuras
con deleite, recreándose una y otra vez en los detalles más asquerosos a mí, personalmente,
me ha producido retorcijón de estómago. Lectores como Anika, por ejemplo, habrían
disfrutado de esta lectura más que yo.
La percibo como una novela surrealista que no me distrae, y que posee una trama
fácil cuyo desenlace se adivina. Es una obra que, cuando se termina, puede producir
la sensación de haber perdido el tiempo. A mí no me ha distraído, no me ha captado
el argumento, no me ha enriquecido con conocimientos mitológicos, no me ha hecho
pensar sobre determinados temas ni me ha permitido soñar con seres fantásticos.
El regusto que me ha dejado es algo desagradable.
No obstante es obligado mencionar que
China Miéville ha recibido múltiples
galardones, está considerado uno de los autores anglosajones actuales más importantes
y que la novela en cuestión ha sido muy bien acogida por la crítica. Que esta advertencia
sirva, al menos, para los delicados de estómago. A los demás, les puede gustar.
Pilar López Bernués
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Comentario de los lectores:
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