el hombre que detuvo a garcia lorca

Título: el hombre que detuvo a garcia lorca
Título Original: (el hombre que detuvo a garcía lorca)
Autor: Ian Gibson
Editorial:
Punto de Lectura
Copyright: 1ª Edición: Septiembre 2008
ISBN: 978-84-663-2161-7
Etiquetas:
Argumento:
Ramón Ruiz Alonso. Un nombre con sonoridad propia que perfectamente
hubiera podido ser el del personaje de cualquiera de las obras de
Federico García Lorca.
Sin embargo, llegó a él de otro modo más cruel, menos literario y más letal.
Diputado a Cortes por la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) en
1933, representa un papel clave en la detención del poeta, fusilado en el barranco
de Víznar -en Granada- en agosto de 1936.
Ian Gibson intenta dilucidar de quién partió la denuncia que llevó
a Lorca a la muerte. Todos los datos apuntan a Ruiz Alonso. Pero falta esa denuncia,
la prueba real. Nunca ha aparecido. Tampoco García Lorca, cuyos restos están últimamente
provocando un fuerte debate en los medios a raíz de la Ley de la Memoria Histórica
y de los derechos enfrentados de los que quieren saber, de los familiares de los
que, asesinados con él, descansan juntos desde hace 70 años y de los del poeta.
No es fácil la solución, si a ello añadimos los rumores que corren en Granada desde
hace años sobre los restos de Federico.
El libro de
Gibson hace un recorrido biográfico del personaje secundario, de
Ramón Ruiz Alonso, que se transforma en estrella y escribe sin saberlo su nombre
en la Historia cuando, la tarde del 16 de agosto, se presenta en la casa de la familia
Rosales y, esgrimiendo una orden de detención, se lleva a Federico al Gobierno Civil.
A la vez, sabe situar al protagonista y a la víctima en el contexto de una España
convulsa que desemboca en pocos años en un enfrentamiento bélico. Nos presenta en
sus páginas la imagen de un poeta desbordado por los acontecimientos, de un activista
de la CEDA en busca de gloria, de un régimen que no es capaz de reconocer que ha
matado a Lorca…
Pero pasa lo que siempre, cuando se intentan reconstruir hechos arañando los recuerdos
de los participantes, ya ancianos durante la investigación, si no muertos tiempo
atrás. Testimonios contradictorios, fechas erróneas y, lo que a veces es peor, recuerdos
tergiversados por el tiempo y que, sin ser falsos, pueden inducir a error al ser
tan selectivos como la misma vida.
Y ahí es donde veo yo el defecto de la obra. Un tema tan transcendente
como quién denunció a Lorca (puesto que esa denuncia lo arrastra a la muerte) queda
en el aire ante declaraciones relativamente diferentes (José y Luis Rosales), entrevistas
tan preparadas como las realizadas a Ruiz Alonso (me refiero a las respuestas del
mismo a cuestiones que tiempo ha tenido de montar y fijar en su memoria, lo que
se observa en las que llevan a cabo Penón en 1956, Gibson en 1967 y Molina en 1975),
la existencia de rencillas familiares en el triángulo García – Roldán – Alba y la
ausencia de documentos contundentes y absolutamente irrefutables como el ya citado.
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Opinión:
No es este un libro nuevo. Aunque su primera edición data del 2007 (editorial Aguilar)
sí nos llega ahora en edición de bolsillo gracias a Punto de Lectura, que hace accesible
la obra a “todos los públicos”.
Su autor, irlandés, no necesita presentación.
Gibson es reconocido por su extensa
biografía de Lorca y por sus trabajos sobre otros personajes fundamentales de la
historia y de la cultura española del siglo XX. En realidad, a él creo que debemos
agradecer el acercar el drama de la vida y muerte del poeta a los españoles. Recuerdo
que hace años, con cierta envidia, acreditados historiadores patrios hablaban despectivamente
de esos “hispanistas” extranjeros que pretendían acercarnos nuestra historia más
reciente. Por desgracia para ellos, estos hispanistas han sabido enseñarnos historia,
han escarbado donde otros no lo hicieron por intereses varios y, provistos de una
visión libre y una metodología histórica novedosa, nos han mostrado la verdad de
los hechos con la maestría que el tiempo ha sabido reconocerles. Ahora podemos decir
que gracias a nombres como
Gibson,
Preston,
Fraser,
Malefakis,
Payne,
Jackson y otros,
la sociedad española ha conseguido un acercamiento más justo, más real, a su propia
historia.
Y en esta línea se encuentra la obra de
Gibson que es ágil, amena de leer y
nos descubre aspectos apasionantes de esa historia que nunca cerrará página definitivamente.
Mediante una ardua labor de hemeroteca y entrevistas personales,
Ian Gibson intenta desbrozar uno de
los aspectos más “incómodo” del drama lorquiano. Y digo intenta porque, pese a todo,
en la obra planea aún la incógnita de quién denunció a
García Lorca en ese agosto granadino
en el que el poeta busca refugio en la casa familiar de los Rosales.
Aunque, a 70 años de distancia, esos hechos carecen de importancia ante el único
y aplastante: “¡Han matado a Federico!”
Maldoror
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Comentario de los lectores:
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