El campo del alfarero (Serie Montalbano)
Título: El campo del alfarero (Serie Montalbano)
Título Original: (Il campo dil vasaio, 2008)
Autor: Andrea Camilleri
Editorial:
Salamandra
Colección: Narrativa
Copyright:
© Andrea Camilleri, 2008
© Salamandra, 2011
Edición: 1ª Edición, 2011
ISBN: 9788498383560
Tapa: Blanda
Etiquetas: corrupción mafia género negro política policiaca literatura italiana sagas Montalbano novela intriga femme fatale
Nº de páginas: 222
Argumento:
Decimoséptima entrega de la serie policiaca del
célebre comisario Salvo Montalbano, tan hedonista como
siempre, aunque algo más amargo o pesimista que en novelas
anteriores. En esta ocasión el hallazgo de un cadáver que se
hallaba sepultado en unos terrenos pedregosos de Pizzutello,
imposible de identificar debido a las mutilaciones que presenta, es
el punto de partida de una historia marcada la melancolía del
otoñal comisario, la sombra de la traición, la amenaza de la mafia
y la presencia magnética de Dolores, una irresistible femme
fatale.
Opinión:
Según la tradición católica, "el campo del alfarero" es el terreno
que se compró con el precio de la traición de Judas, una vez este
comprendió el alcance de su deslealtad y puso fin a su vida
ahorcándose de una higuera. En esa porción de tierra marcada por el
pecado y el arrepentimiento, los sumos sacerdotes decidieron
enterrar a los forasteros de ahí en adelante, y darle un uso
legítimo a las treinta piezas de plata que Judas había cobrado por
su fechoría. Andrea Camilleri se apoya en este dato
extraído de las Sagradas Escrituras para sustentar el concepto de
traición, muy presente a lo largo de toda esta novela de ágil
lectura en la que, sin embargo, subyace un fondo de amargura, de
toma de conciencia por parte del comisario Montalbano de su propia
decadencia personal y de la amenaza de una traición inesperada, por
parte de unos de sus mejores amigos.
El célebre personaje de Camilleri continúa mostrándose como un hombre apegado a los placeres hedonistas, el vino, la buena comida, la belleza femenina, etc., pero todas estas cosas hermosas se perciben como dones de la vida que va agotándose y de los que uno debe ir despidiéndose poco a poco. Me ha gustado mucho cómo el autor siciliano va matizando el vigor de su personaje, cómo Montalbano aparece algo empalidecido, menos enérgico y humorístico, con un punto de amargura o misantropía que le aportan verosimilitud. Sin embargo, y a pesar de que la novela se disfruta por el buen hacer y la agilidad del guionista que Camilleri lleva dentro, debo decir que en mi opinión el argumento se resiente en algunos puntos fundamentales, sobre todo de la resolución del caso, algo apresurada. No en el punto de partida, que queda muy bien definido con la clásica aparición de un cadáver cuya identidad resulta imposible descifrar, y que lleva a los investigadores encargados del caso a sospechar de la vieja escuela mafiosa y sus asesinatos simbólicos. Este hallazgo macabro desencadena el comienzo de un distanciamiento entre Montalbano y su amigo y subordinado Mimì Augello, quien manifiesta un comportamiento individualista y huraño con respecto a su jefe. Montalbano deberá obedecer a su intuición y continuar las pesquisas a distancia de Augello, fiándose de su capacidad para encontrar analogías entre elementos aparentemente no relacionados entre sí y siendo todo el tiempo consciente de que la deslealtad de su amigo tiene mucho que ver con la aparición en escena de una bellísima y sensual colombiana llamada Dolores.
En resumen, una novela agradable de
leer, entretenida y con picos de humor e intriga muy bien
dosificados, que sin duda disfrutará cualquier seguidor del gran
Montalbano.
Patricia
Esteban Erlés
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