Congreso de futurología

Título: Congreso de futurología
Título Original: (Kongres futurologiczny, 1971)
Autor: Stanislaw Lem
Editorial:
Alianza Editorial
Colección: 13/20
Copyright:
© Tomasz Lem
© Alianza Editorial, S.A.
Edición: Edición: Mayo 2024
ISBN: 9788411486859
Tapa: Blanda
Etiquetas: drogas ciencia ficción científicos humor negro narrativa literatura polaca novela corta sociedad ironía y sarcasmo isla alucinógenos criogenización futuro
Nº de páginas: 176
Argumento:
"Congreso de futurología" pertenece al ciclo de relatos protagonizados por Ijon Tichy. En ella Stanislaw Lem hace un magistral retrato de la aspiración al bienestar del hombre contemporáneo sirviéndose de la ironía y del humor.
Tras un período de hibernación, Tichy es reanimado en el año 2039 y encuentra un mundo en el que impera la paz y reina un bienestar general; en esa sociedad controlada por la "psiquímica", se aprende y se ama por medio de productos químicos, los sentimientos son manipulados y toda espontaneidad ha dejado de existir. Bajo una apariencia exterior de abundancia y de confort, Tichy descubre, sin embargo, una realidad sobrecogedora que supera la más fantástica alucinación.
Opinión:
Creo que no es un secreto para nadie el hecho de que Lem es un autor complejo y de difícil definición, dentro del campo de la ciencia ficción moderna. Su prosa, que oscila muchas veces entre la novela de investigación y la sátira o el humor negro, puede resultar chocante y reconozco que a mí me lo ha parecido en obras como "Solaris" o su antología de cuentos, "Máscara". En "Congreso de futurología" encontramos a un Stanislaw Lem más contenido y accesible, y la verdad es que se trata de una novela muy disfrutable, más cercana a la ciencia ficción clásica de autores como Philip K. Dick, por ejemplo.
Todo comienza con la llegada del científico Ijon Tichy al Congreso de Futurología que se celebra en la ficticia república bananera de Costarricania. Allí se busca poner fin a los problemas que aquejan a la Humanidad desde el enfoque científico, pero la inestabilidad social y política de la isla provoca una insurrección civil y el hotel donde se celebra el Congreso será intervenido militarmente, y los asistentes gaseados con una sustancia química...
Como resultado de todo este lío, que Lem narra con gran sentido del humor y nos engancha para que no podamos dejar de seguir leyendo, Tichy despertará de un sueño criogénico muchos años adelante en el futuro, en una sociedad muy distinta. El año es 2039, y ahora las emociones de las personas son controladas por dos agentes fundamentales, la tecnología y los "psiquímicos", sustancias que pueden volver realidad cualquier deseo del que las consuma. Todo controlado a través de estas drogas alucinógenas que permiten que la realidad se vuelva algo maleable y, por ende, a medida de cada uno.
Novela corta que, una vez entendamos cuáles son las intenciones de Lem, puedo asegurar que leeremos de una sentada. No es tanto que la trama llegue a tener un sentido final, sino que se aprovecha la misma para criticar mordazmente nuestro modo de vida, tan centrado últimamente en los placeres rápidos y la falta de compromiso. Lem ya reconocía estos patrones en los setenta, y elabora un trasfondo filosófico no exento de surrealismo, cuestionando el materialismo al que tanto estamos acostumbrados en nuestras vidas diarias. Para él, nada puede contarse sin humor, y siendo un recurso que en otras manos podría tener resultados desastrosos, aquí lo sentiremos fresco, genuino y fundamental tanto para el desarrollo de la trama como de los personajes.
Además, no deja de tocar los temas clásicos de la ciencia ficción, cosa que se agradece bastante: dispositivos adaptados al cuerpo humano que conceden un conocimiento cercano al de un Dios. Discos duros implantados que transportan valiosa información... Temas ya tocados en esa misma década y un poco más adelante, con el advenimiento del Cyberpunk, y hoy en día muy de moda con la novedad de la Inteligencia Artificial.
Hay lugar también para la experimentación con sustancias psicotrópicas, el LSD, y la alteración de la realidad que provocan. En ocasiones, los personajes dudarán entre cuál de las dos realidades es verdadera, si la de las drogas o la nuestra. Esos pasajes son realmente muy divertidos, por lo delirantes, y son un punto clave de la novela. Se nota también la experiencia del propio Lem con el LSD.
En conclusión, podemos hablar de una de las novelas de Lem más accesibles al público general. Humor negro, situaciones catastróficas, ingestas desproporcionadas de alucinógenos, diálogos hilarantes... Todo condensado en una novela corta maravillosa. No se la pierdan.
Violeta Lila
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Comentario de los lectores:
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